¿A qué temperatura se sirve un vino?

Esta es una de las preguntas más frecuentes en el Museo. En principio, la mayoría saben que los vinos jóvenes se sirven más frescos que los tintos con cuerpo y crianza. A continuación os dejo la temperatura adecuada para el servicio del vino:

  • Blancos ligeros y Cavas: 8º-10º
  • Blancos con barrica: 10º-12º
  • Rosados jóvenes: 12º-14º
  • Tintos jóvenes: 14º-16º
  • Tintos Crianza, Reserva y Gran Reserva: 16º-18º

Como podéis observar la temperatura de los vinos tintos no supera los 18º, entonces ¿por qué se dice que el vino tinto se sirve a temperatura ambiente?

Esta denominación, también conocida como “chambré”, procede de Francia del siglo XIX cuando los vinos en las bodegas o cavas solían estar a unos 11º en invierno. Es por este motivo y para poder disfrutar del vino tinto que se debía dejar atemperar a temperatura ambiente, que por ese entonces no superaba los 18º.

Nave de barricas de Coviñas

Nave de barricas de Coviñas

Hay que tener en cuenta, además, que el vino se calienta en la copa y que el vino debe alcanzar su temperatura ideal de servicio de modo gradual sin brusquedades.

La mejor manera de lograr la temperatura de servicio es usar cubiteras y dejar las botellas horizontalmente en la nevera una o dos horas antes de servir.

Si eres un gran aficionado del vino: para controla la temperatura se pueden usar uno de los múltiples termómetros que existen en el mercado.

¿Por qué es tan importante la temperatura de servicio?

La temperatura del vino determina la percepción que tenemos de sus aromas y sabores.

Por ejemplo, si hablamos de aromas, una temperatura elevada facilita la evaporación y con ella se destacan más defectos. Los vinos muy aromáticos se sirven a baja temperatura para resaltar más el frescor.

En cuanto al sabor, la temperatura alta aumenta la sensación de alcohol y de dulzor. Es por esto por lo que los licores se sirven muy fríos.



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